Una gran boda entre viñedos.

Yésica y Álvaro son una feliz pareja de Requena que decidieron casarse allí, como no podía ser de otra manera: rodeados de sus amigos y familiares, en la iglesia del Salvador y celebrar el banquete en los salones Patilla. Como manda la tradición (seguro que algún lugareño podrá corroborar lo que digo).

El compañero de viaje de los recién casados era un pequeño 600 maravillosamente restaurado a mano por el novio con paciencia a lo largo de meses y meses, una delicia que demuestra la dedicación y el empeño que pusieron en que ese día fuera irrepetible. Y así lo fue.

Tuvimos una extensa y distendida sesión de exteriores para la cual nos desplazamos hasta las bodegas Dominio de la Vega (una oportunidad especial para mí, de probar nuevos escenarios donde tomar fotografías) y pese a que parecía que amenazaba tormenta al final pudimos disfrutar de la luz y el color de un día radiante… y un banquete que más que cena fue una fiesta constante desde el primer momento ¡divertidísmo!. Así da gusto.