Porque no hay dos bodas iguales.

Con Pilar y Pedro me encontré ante la primera boda militar que tenía la suerte de poder realizar.

Lejos de asustarme ante la novedad, al contrario, me emocionaba pensar en el sin fin de variantes que se introducen: aparte de la especial solemnidad que una ceremonia de este estilo conlleva, destacaría la belleza del traje militar de gala que de verdad creo que podría igualar al de la novia al menos en cuanto a lucimiento del portador y, desde luego, destacar el momento tan especial del pasillo que los amigos del novio realizan con sus sables a la salida de los recién casados ¡espectacular!

Por supuesto la ceremonia se celebró en la capilla castrense del convento de Santo Domingo de Valencia, es decir en Capitanía General y el banquete posterior en los salones del Hotel Silken Puerta de Valencia.

Una pareja especialmente atenta con el fotógrafo, me procuraron todas las comodidades que estuvieron en sus manos, fueron un encanto y les estoy muy agradecido por haber confiado en mí sin la menor duda.

Espero que hayan disfrutado del reportaje tanto como yo lo disfruté haciéndolo.