Un paseo a caballo a la orilla del mar.

¿Podría ser más de cuento de princesas?
Un templado día de noviembre, el mar en calma, el sol brillante y toda la playa para disfrutar de un pequeño paseo a lomos de un caballo.
Si la preboda de Neus y Gabi no nos dejó a nadie indiferente, no iba a ser menos la postboda.

Empezamos la jornada en el Botánico de Cullera, para darle un contrapunto interesante al resto de escenarios, que iban a estar relacionados con el mar. Lo más divertido fue el picnic que preparamos para la pausa de la comida ¿qué pensaría si alguien se nos llega a cruzar en aquel merendero? una escena curiosa: una pareja vestidos de novios, tomando un bocata junto con sus amigos a la sombra de un olivo en un apartado merendero.
Lo mejor de un día de postboda es pasarlo sin agobios, sin prisas, disfrutando del momento y tratando de pasarlo lo mejor posible.

Posteriormente fuimos hasta la playa del Mareny, disfrutamos de un precioso paseo a caballo ¡valientes! que sin haber recibido nunca ninguna clase sobre como montar se atrevieron a subirse a lomos del caballo, dócil y manso eso si, para que la cámara hiciera el resto del trabajo.
Finalmente concluimos el día dándonos un pequeño remojón en una calita cercana y digo dándonos porque yo también, con tanta foto, acabé mojado hasta casi la cintura ¡pero creo que mereció la pena!

¡Menuda postboda! podríamos dedicarle un libro aparte.

Postboda de Neus y Gabi